Los videojuegos se han convertido en uno de los objetos de entretención más populares y deseados por niños, jóvenes y adultos. Sobre su uso existen diversas opiniones, especialmente las relacionada sobre el uso de consolas por parte de niñas.

Algunos creen que al jugar con video juegos, los niños pueden desarrollar su razonamiento, esto al tener que usar estrategias para  poder ir avanzando en distintas etapas y poder ganar. Esto favorecería también la puesta en práctica de la habilidad para tomar decisiones y resolver conflictos.

En el caso de los juegos de grupo, esto podría ser una actividad para hacer en familia, entre hermanos y amigos. Una actividad de ocio y entretención.

Pero por otro lado, también existe una cara opuesta a estos aspectos positivos de los videojuegos a los que también se les debería poner atención. El uso excesivo de video juegos puede sobre estimular a los niños, les provoca ansiedad, nerviosismo y causar irritabilidad.

Al ofrecer tanta diversión, hace que los niños se centren solo en jugar con estos aparatos y olvidan otro tipo de actividades y juegos que podrían realizar.

Al jugar, un comportamiento que puede surgir, es que los niños se aíslen, pues estos centran toda su atención en el video juego dejando de notar lo que sucede a su alrededor. La relación con otros podría resultar incluso menos gratificante que la diversión que sus juegos les ofrecen. Es por esto que podemos ver a los niños jugando todo el tiempo -incluso estando fuera de casa- haciéndolo por medio de los juegos portátiles. Nunca se desconectan de esta actividad.

Dependiendo del juego, se pueden modificar o contrarrestar los valores que queremos inculcar a los niños. En los juegos podemos ver violencia, venganza, machismo y deseos de ser más que otros.

Si bien, esta actividad resulta ser muy atractiva, la diversión la podemos obtener a través de otro tipo de actividades. Regalar una consola y tener a un niño “tranquilo” jugando todo el día puede resultar muy atractivo, pero pensemos en lo que podemos provocar.

Ayudemos a que nuestros niños conozcan el mundo, paseen en bicicleta, jueguen con amigos, se relacionen con la naturaleza, inventar actividades con la familia, ayudar a que aprendan y puedan relacionarse con otros. La diversión está más allá de una pantalla y de un mundo inventado. Busquemos un equilibrio con lo mejor de ambas posibilidades. Quizás estas alternativas demanden más trabajo y tiempo de nosotros, pero finalmente estaremos haciendo algo mejor por nuestros hijos.




Recibe AMP En Tu Inbox

Obtén acceso exclusivo al mundo de Ana María Polo, con fotos, videos, novedades, y mensajes personales de Ana María Polo

Más Ana María