La menstruación no representa mayores problemas para muchas mujeres, tal vez cierta incomodidad, pero no impide realizar una vida normal. Sin embargo, para las niñas en África, este acontecimiento natural se convierte en un obstáculo para su educación, desarrollo y oportunidades. La falta de recursos económicos para comprar toallas sanitarias hace que deban recurrir a otros elementos, como trapos, telas gruesas o paja seca, que no solo representan un potencial problema de salud, sino que tienden a causar heridas en sus piernas y genitales, dado que la gran mayoría de ellas deben caminar extensos terrenos para ir a la escuela.

Ante la falta de productos adecuados y con todos los tabús que aún dominan los asuntos relativos a la menstruación, el temor a mancharse o sufrir cualquier otro percance hace que muchas niñas decidan quedarse en sus casas mientras tienen su periodo, lo que implica ausencias escolares de 4 a 5 días por mes.

De hecho, según cifras de la Unicef, 1 de cada 10 niñas no asiste al colegio o se retira definitivamente por este motivo, mientras en la África subsahariana, 4 de cada 5 niñas no tiene acceso a toallas higiénicas. Esta situación perjudica su educación, así como sus oportunidades laborales y económicas en el futuro. La educación es la única oportunidad que tienen estas jóvenes de dejar la pobreza.

Durante una pasantía en Uganda, la diseñadora industrial colombiana, Diana Sierra, observó que muchas niñas y jóvenes se dedicaban a trabajar, en vez de ir a la escuela. Cuando supo el motivo, decidió ayudar a cambiar esta realidad. Para ello creó la empresa “Be Girl”.

En 2011, Sierra comenzó a trabajar en la creación de un prototipo de toalla higiénica que cumple las mismas funciones que cualquier otra, pero hecha con materiales que permiten su reutilización. Está hecha con elementos impermeables, una malla de tela, tiene alas que se adhieren con botones a la ropa interior y un espacio para rellenarla con cualquier material de que disponga la niña, como tela, trapos, papel higiénico o algodón, los cuales luego son desechados.

Pero Sierra no terminó ahí. Algunas niñas ni siquiera tenían ropa interior para poder usar la tolla, por lo que la diseñadora creó también un calzón hecho con los mismos materiales impermeables y con un bolsillo para rellenar con los materiales.

Ambos productos buscan brindar seguridad, dignidad e independencia a las niñas y jóvenes, para que puedan enfocarse en sus estudios y disminuir la deserción.

Los productos “Be Girl” llegan actualmente a 12 países africanos, como Uganda, Ruanda, Jordania, Marruecos, Etiopía y Somalia. También se venden online a todo el mundo y por cada producto que se compra, se dona uno para las niñas de África. El objetivo, también, es favorecer la disminución del impacto ambiental que implica la utilización de los productos sanitarios regulares. Se estima que cada mujer utiliza más de 11.000 productos durante su vida, los que, dependiendo de sus materiales, pueden demorar cientos de años en descomponerse.




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