Se estima que alrededor del 1% de la población mundial tiene dificultades para moverse debido a enfermedades como esclerosis lateral amiotrófica (ELA), un accidente cerebrovascular o lesiones medulares. Estas ocasionan tetraplejía u otras condiciones que dificultan o impiden la movilidad de algunas extremidades o de todo el cuerpo, disminuyendo la independencia de las personas que las padecen. Pensando en ellos, dos grupos de científicos latinoamericanos han creado sillas de ruedas neuro y fisio controladas.

El ingeniero chileno experto en robótica y fundador de la compañía Rotatecno, Rodrigo Quevedo, presentó en el año 2015 un prototipo de silla de ruedas llamada “Over Mind”, que puede ser manejada a través de las ondas y señales cerebrales, sin usar los brazos.

¿Cómo funciona? El usuario se coloca una banda que tiene un sensor magnético que transmite las señales eléctricas de su cerebro a un software que las procesa y transforma en movimiento, brindando mayor autonomía a personas con dificultades graves de movilidad o motricidad. Dependiendo del nivel de concentración, será mayor o menor la velocidad con que se muevan las ruedas.

Esta silla de ruedas tiene diversas aplicaciones, pues no solo funciona por medio de señales cerebrales, sino que también a través de señales fisiológicas, como la visión, la voz, los movimientos de la cabeza o de los ojos. Y el software no solo permitiría mover la silla, sino que también accionar elementos electrónicos, como un control remoto, encender luces, abrir una puerta y manejar electrodomésticos, entre otras acciones.

A este invento se suma otra silla de ruedas realizada en Brasil y que funciona mediante tecnología de reconocimiento facial. Este aparato fue desarrollado por un grupo de ingenieros, científicos y fisioterapeutas de la Universidad Estatal de Campinas, liderados por el Dr. Paulo Gurgel. Ellos fundaron la compañía HOOBOX Robotics que elaboró el prototipo que funciona por medio de un computador con una interfaz neurocontrolada que actúa con una cámara 3D con tecnología RealSense de Intel y que permite controlar la silla con gestos faciales. El software identifica aproximadamente 70 puntos en la cara, alrededor de la boca, la nariz y los ojos, que permiten realizar los movimientos de la silla. Este equipo de profesionales también está desarrollando un software que permita controlar la silla con movimientos de la cabeza o de los ojos.

Esta silla también cuenta con wi-fi, que permite controlar el aparato de manera remota, por medio de internet. Esta aplicación está pensada para ser usada por un cuidador o un individuo responsable de la persona en silla de ruedas, con el propósito de que pueda dirigir el aparato cuando el usuario no pueda. 




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