Laura tiene Síndrome de Down y cumplió ocho años hace un par de semanas. Le gusta mucho que canten por su cumpleaños y se emociona cuando tiene que apagar las velas. Se comunica con lo básico. Se da a entender. Sin embargo, al llevarse por 19 años con su hermana mayor, fue criada como el bebé de su hogar. Aún usa pañales, va a una escuela donde aprende algo nuevo cada día, pero cada vez que sale a jugar o de compras, padres, hijos, abuelos y quienes caminan cerca, la miran atónitos.

Es importante preguntarse cómo ha evolucionado la sociedad en la integración para lograr la inclusión total de los niños que tienen este síndrome.

Recordemos que este síndrome es causado por la trisomía del par 21 de los cromosomas y que se presenta aproximadamente en 1 de cada 800 nacimientos. No es una enfermedad, es una condición genética, al igual que tener el cabello chocolate, los ojos azules o la piel morena. La única diferencia es que tener el cabello rubio o negro no retrasa el aprendizaje. El Síndrome de Down, sí. Aunque eso no significa estar imposibilitado. Sólo es sinónimo de hacer las cosas a un tiempo más lento, pero hacerlas al fin y al cabo.

Este razonamiento lógico es medianamente reciente, ya que gracias a personas e instituciones que se han encargado de promover derechos igualitarios para las personas con este síndrome, se ha logrado ampliar la conciencia colectiva un poco más.

 

“Es incómodo cuando salimos con Laura y la gente no deja de mirarla. Antes, me daba un poco de pudor y me iba a otro lado. Escondía a mi hija de las miradas. Pensaba que todo el mundo quería hacerle daño, hasta que me di cuenta que haciendo eso, yo le hacía daño, y nos liberamos. Ella es una niña más y debe jugar y salir y vivir como tal”, señala la madre de Laura.

En este punto es donde a nivel global, han surgido exponentes con profesiones y capacidades antes jamás vistas en personas con Down. En España, por ejemplo, Pablo Pineda, actor, presentador, profesor y escritor de 42 años, es el primer europeo con este síndrome, en terminar una carrera universitaria. Pablo recorre el mundo dando conferencias sobre la igualdad, para eliminar los prejuicios existentes y disipar la abundante ignorancia y mitos sobre del Síndrome de Down.

Desde Australia, se escuchó y se vio a Madeline Stuart, de 18 años, quien cumplió su sueño de ser modelo profesional. Desfiló en septiembre de 2015 en el Fashion Week de Nueva York y hace poco, fue nominada por su labor al premio “Australiano del año 2016”.

Estas personas famosas y muchas más, están constantemente demostrando que con la estimulación y educación adecuadas, y además de perseverancia y apoyo familiar, sí existen posibilidades de desarrollo personal y profesional, y que tener Síndrome de Down, no es una limitante para ser la mejor versión de quien se pueda ser.

“Laura será una artista. Le apasiona bailar e imitar los diálogos y escenas de sus películas favoritas. Va a ser la mejor versión de quien ella quiera ser”, concluye su madre.




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